Sábado, 23 Febrero 2019

Noticias

Tres heridos y siete detenidos durante protesta en Tucacas

Una concentración de personas que protestaban contra el incremento de las tarifas de entrada al parque motivó la presencia de la Guardia Nacional Bolivariana, generando un enfrentamiento entre funcionarios y manifestantes en horas de la tarde de este viernes.

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Rehabilitan instalaciones del Parque Península de Paria

Las comunidades del sector Las Melenas, municipio Mariño del estado Sucre, inspeccionaron las obras que adelantan el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente e Inparques, a través de un convenio con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
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“La minería podría destruir las selvas en 50 años”

mineria contaminan 190La ex ministra Ana Elisa Osorio pidió a la Comisión de Ambiente de la AN que rechace el decreto presidencial de explotación del arco minero.

La explotación del arco minero pondrá en riesgo 12% del territorio nacional y potencialmente afectará la biodiversidad y el clima de gran parte de América del Sur. La advertencia la hizo ayer Ana Elisa Osorio, quien por cinco años fue ministra de Ambiente en el gobierno del ex presidente Hugo Chávez, en la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional.

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Se nos va Elizabeth Kline

Guia de Campamentos, Posadas y Cabanas en venezuela 2002Esta norteamericana de nacimiento y venezolana de recorridos se va del país después de 34 años de amor desbarrancado por su geografía, su gente y sus sabores.

Más de un millón de kilómetros de viajes, 20 ediciones de su guía de posadas y campamentos y un riguroso compartir de lo que ve, desde su página en El Universal. “Irme es tan doloroso como divorciarse cuando amas a tu marido”. Otro exilio.



El turismo en Venezuela se llena de dolor y bochorno
Elizabeth Kline salió de Michigan hace 34 años para acompañar a su esposo que venía a trabajar con la Ford. El día del viaje caía una nevada feroz, era noviembre, tuvieron que descubrir el carro entre los blancos, abrigarse hasta el alma y encaramarse en el avión. De noche llegaron al hoy arruinado Macuto Sheraton, que vestía sus galas decembrinas. Al abrir los ojos salió a la terraza, vio el mar, el sol radiante, la gente contenta vestida de colores que cantaba y bailaba y sintió el aroma de un sofrito que desconocía. Se enamoró. Al día siguiente empezó sus clases de español. Compró un diccionario que la acompañó hasta que entendió y amó lo que le contaban. El primer año aprendió a bailar tambores en Borburata. Comió arepas, cachapas, empanadas y chicharrón.

Supo que su marido odiaba viajar, así que cuando los trasladaron a México pidió el divorcio. “Mi exesposo nombró como culpable a Venezuela”, comenta divertida. Nuestro país se convirtió en “el otro” de la discordia. Íngrima y sola se mudó a Venezuela, buscó un apartamentico, compró un carro usado y dio lecciones de inglés hasta que consiguió trabajo como corresponsal para el The Daily Journal. Su primer trabajo fue escribir de Guayana. El vuelo paró en todas las misiones y se dejó abrazar por los tepuyes. “Así fue como empecé a escribir de turismo. Conocer Venezuela se convirtió en una adicción. He viajado casi un millón de kilómetros en 5 carritos. Siempre sola porque me gusta cambiar el plan, participar en las actividades que encuentro. No quiero que nadie me diga que quiere parar o qué hacemos aquí. No puedo trabajar en una oficina. Yo necesito mi libertad”.

20 años de su Guía.
Entre libertad y adicción, su Guía de Campamentos, posadas y cabañas está cumpliendo 20 años. La edición que está en librerías y posadas es la última que sacará esta viajera enamorada de nuestra geografía, sus fiestas, su gente y sus sabores.

Elizabeth va de posada en posada, de campamento en campamento. Nadie sabe que llegará. Se baja de su carrito y entra con actitud de investigador. Revisa baños, habitaciones, cocina, estacionamiento. Supervisa desde los jardines hasta las almohadas y las sábanas. Conversa con sus dueños y con los huéspedes. Prueba la comida. Y sale veloz hasta la próxima parada. Así anda por carreteras y caminos indagando dónde es bueno hospedarse y dónde será un fracaso. Lo reseña luego en su guía sin ninguna censura. A veces de forma descarnada que algunos critican y otros valoran, pero todos le creemos. No acepta ni avisos ni intercambios. Sabe y entiende que su credibilidad es su mayor fortaleza. La publica siempre en inglés y en español y la reparte personalmente en las posadas. Cuando regresa a revisar y actualizar información recoge su platica y lleva la próxima edición. Es una gladiadora de imposibles. Tiene 70 años y hasta ahora había viajado confiada y sin miedo, sola, en carritos sencillos, por cada una de las carreteras que unen pueblos y ciudades. Cada semana deja su testimonio en las páginas del cuerpo de turismo de El Universal. “Es impresionante la cantidad de venezolanos que me dicen: —Oye, tú conoces más de Venezuela que yo–. ‘Pero bueno, sal, aunque sea un día a un sitio cerca de tu casa’, les digo.”

—¿Qué tiene Venezuela que te sorprende?
— Uno es la sencillez de la gente. Pasas por un pueblito, preguntas dónde queda algo y te dicen: “Ven, sígueme que yo te muestro”. Otra cosa que no se ha explotado son las fiestas, el folklore. Hay muchas manifestaciones muy autóctonas que se conservan intactas. La primera vez que vino una amiga de Estados Unidos fuimos a Maracaibo, llegamos a Sinamaica y nos topamos con un desfile de lanchas llevando a San Benito. Decidimos seguirlos y participamos de la fiesta. Luego salimos a Ciudad Ojeda y en cada pueblo seguía el homenaje a San Benito. Fue una suerte. Después empecé a ir todos los años.

—¿Y la comida?
— Amo las empanadas, arepas, caraotas, cachapas. Lo impresionante es la diferencia en cada región del país. Las empanadas en Margarita son delgaditas, los pasteles en Mérida tienen papas. Las cachapas en Puerto La Cruz son inmensas. En Paria pruebo la influencia trinitaria. Donde voy hay cosas distintas. Algunas de mis mejores comidas las he gozado en tarantines al lado de la carretera. Son fresquitas y puedo ver dónde las están preparando.

Su exilio forzado. Aunque este amor desbarrancado por nuestro país sigue intacto en la piel, el alma y el paladar de Elizabeth, por primera vez en 34 años siente miedo. Sus hijos vinieron hace dos años luego de tres sin visitarla. Quedaron abrumados por el deterioro y la inseguridad. Le pidieron a su madre que saliera de aquí. En esas vacaciones juntos no les ocurrió ningún percance, pero apenas salieron de tres posadas, hubo asaltos en dos de ellas.
En su último viaje a la Gran Sabana por primera vez tuvo dudas al visitar un salto desconocido porque estaba muy solo. Hace una semana casi la asaltan en un hombrillo donde tuvo que detenerse a contestar una llamada. Vio un par de motos acercarse con dos hombres en cada una. Tocó la corneta y metió la chola. Logró escaparse. Posaderos de todo el país le cuentan los horrores por los que han pasado: asaltos, robos, comandos entrando a los campamentos armados hasta los dientes. A veces ha habido violaciones a alguna huésped. Con frecuencia no lo cuentan para no crear pánico. Se quejan porque no consiguen papel tualé, harina, azúcar. El café con leche desapareció de los desayunos. Comparten con ellas sus vicisitudes.

En Paraguaná estuvo más de cuatro horas trancada en una vía por una protesta. Se caldearon los ánimos, la gente se fue poniendo agresiva y pudo huir en un descuido por un camino de tierra. Le da terror que su carro se eche a perder y que no consiga los repuestos. Ya estuvo parada casi dos meses. Sin carro no es nadie. Su vida es andar por Venezuela para contarla.

“Soy gringa. Mi visa vence en 2016. ¿Quién me dice que me la van a renovar? Si me pasa algo, ¿quién me garantiza que mis hijos puedan entrar a auxiliarme? Los dos son gringos y viven en Estados Unidos”, explica Elizabeth desolada.

Puede que algún lector piense que lo de Elizabeth Kline no es un exilio porque ella no nació aquí. Pero para ella lo es. Y quienes la conocemos lo percibimos así. Antes de despedirme le pregunto cómo se siente al tener que buscar otra vida a los 70 años en un país que dejó hace 34. “Es como divorciarse de un marido que todavía amas”. No aguanta el dolor. Sale un llanto desgarrado, profundo. Abandona lo que más ama: esa libertad de viajar por Venezuela y compartirla con los venezolanos. Me da una vergüenza muy profunda. La estamos expulsando. A ella, que lo único que ha hecho es regalarnos entrega, sensibilidad, asombro y amor por cada metro cuadrado de Venezuela. La vamos a extrañar muchísimo.

Valentina Quintero - El Nacional

 

Internacional

Los turistas extranjeros deberán cumplir tres requisitos para entrar a Galápagos

galap23190El Consejo de Gobierno de Régimen Especial de Galápagos estableció nuevos requisitos para el ingreso de turistas foráneos a las Islas Galápagos.

Según la disposición, los visitantes deberán contar con un seguro médico, presentar la invitación de un residente para permanecer en la provincia un tiempo no mayor a lo determinado por la ley (60 días por año) e indicar un lugar de hospedaje.

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El tratamiento de efluentes cloacales, un dolor de cabeza

contaminacion 190La problemática de líquidos cloacales que se tiran crudos al lago Nahuel Huapi, está en plena ebullición social. Desde el gobierno provincial se asegura que el espejo de agua se mantiene sin contaminar. Sin embargo ediles opositores, del Frente para la Victoria (FpV), presentaron sus quejas al respecto. Además sectores ambientalistas también están preocupados por “el colapso” de la Planta Depuradora que funciona al Este de la ciudad.



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Una amenaza permanente

pn_incendioforestal180Cada año, en la temporada de sequía, un denso manto de humo provocado por incendios forestales cubre importantes áreas del territorio nacional, destruyendo nuestros suelos, la biodiversidad de los bosques (extinción de valiosas especies vegetales y animales), contaminando el aire que respiramos lo cual se traduce en diversas enfermedades como el asma, la bronquitis y dolencias oculares, el incremento del bióxido de carbono (CO2) en la atmósfera lo que contribuye al efecto invernadero ( aumento de la temperatura en el planeta), lo cual genera serios cambios climáticos cuyos efectos ya los estamos padeciendo como los intensos y prolongados aguaceros, o bien períodos de sequías cada vez más acentuados, con graves repercusiones económicas para el país. Ni hablar del costo que implica la recuperación de un área verde quemada.

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A la llanera

El hato El Cedral está en el municipio Muñoz del estado Apure, a dos horas y media de Barinas, por la carretera Barinas-Mantecal. El lugar es una joya preciada que expone lo mejor del llano venezolano. Si quiere estar cerca de chigüires, osos hormigueros, dantas, venados, zorros, mapurites, caimanes, babas, iguanas, tortugas, aves y serpientes, este es el lugar adecuado.

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