Tortugas peninsulares

timthumbA finales de la década de los ochenta, el Centro de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas (Cictmar) en conjunto con la Fundación para la Defensa de la Naturaleza se propusieron evaluar la situación de las tortugas marinas en la costa venezolana. 19 años después Cictmar estableció su primer campamento en la playa de Cipara, en el norte de la península de Paria. En 2002, llegó el segundo campamento, en playa Querepare.

Ambas playas constituyen un área de gran importancia para la reproducción de las tortugas marinas, específicamente de la especie cardón, que está en peligro de extinción. Entre mediados de abril y una parte de mayo se inicia la temporada de desove. A partir de ese momento, toma 60 días que los huevos se incuben, por lo que en los meses de junio y julio hay montones de crías caminando por la playa. Es entonces el momento perfecto para la observación.

Los voluntarios de Cictmar se desviven por proteger a estos animales que vienen cada tanto a la costa sucrense  a desovar. Durante su estadía, identifican a las hembras y sus nidos, y velan porque el proceso de incubación se lleve a cabo hasta el final.

Cipara, a 80 kilómetros de Río Caribe, es una playa de aproximadamente 1.500 metros de largo que pertenece a un pueblo pesquero. Con gran cantidad de cocoteros, la bahía se hace amable para quienes quieren pasar un buen día, montar hamacas y hasta acampar.

Querepare también está en la península, a 2 minutos de playa Cangua. Su orilla virgen de 1.200 metros está bordeada de uveros y cocoteros que ofrecen sombra y frescura a los visitantes.



tortuga cardon 500

El trabajo que hace Cictmar en esta región requiere de la ayuda de todos cuantos quieran brindársela. Cualquiera puede ser voluntario, tanto el que está descansando en la playa y decide participar en las actividades del día, como quienes se ponen en contacto con la organización y se unen al programa de asistentes de investigación. Hay que tener presente que durante la actividad de voluntariado no está permitido hacer fogatas, meter el carro a la playa, beber alcohol, botar basura, tomar fotos con flash ni fumar.
La organización también ha incorporado a las comunidades cercanas en su labor. “Puedes decirle a la gente que robar las crías de las tortugas está penado por la ley, pero mientras crean que pueden obtener algún beneficio de ellas seguirán robándolas. La manera de contrarrestarlo es explicarles a todos que una tortuga viva vale más que una muerta”, dice Hedelvy Guada, fundadora de Cictmar.

Está previsto que en 2013 entre en funcionamiento el Ecomuseo de las Tortugas Marinas, proyecto desarrollado a través de un convenio entre la Alcaldía del Municipio Arismendi, la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo y el Ministerio de Turismo venezolano. La construcción del museo está avanzada y, a excepción de algunos detalles técnicos para la inauguración, esperan que todo esté listo entre octubre y noviembre de este año.

Señas
Twitter: @Cictmar
Web: www.tortuadopcion.com

MARÍA EMILIA JORGE M.