mapanare180El descubrimiento del antídoto, que abarca también el mal de Chagas, fue hecho por un equipo del Centro de Investigaciones de Ciencias de la Salud en la UDO. Barcelona.

El veneno de las serpientes estudiado como alternativa para curaciones endémicas.




Futuros avances a escala mundial para la erradicación de los parásitos causantes de la Leishmanía Amazononensis (Leishmaniasis) y Trypanosoma Cruzi (Chagas) abrieron investigadores de la Universidad de Oriente en Anzoátegui, al determinar que el veneno de la mapanare y otros oficios y alimañas (los escorpiones, entre ellos) es un antídoto extraordinario para combatir esas y otras enfermedades.

La investigación forma parte de los informes finales aprobados en el Directorio del Consejo de Investigación, al certificar la misión de generar nuevos conocimientos científicos de interés universal.

“La intención es contribuir con la consolidación de nuevas opciones terapéuticas, menos tóxicas y más efectivas para aminorar el grave problema de salud pública causado por la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas”, revela el estudio presentado, a manera de ensayo, por Alicia Jorguera, responsable del proyecto y profesora titular adjunta del Centro de Investigaciones de Ciencias de la Salud en Puerto La Cruz.

En el trabajo participaron con Jorguera el profesor de medicina Demetrio Kiriakos y la ingeniera Leomery Romero, investigadores adscritos al mencionado Centro.

Estos estudios permitieron determinar la susceptibilidad al veneno de ofidios, realizados con Trypanosoma cruzi y Leishmania amazonensis.

Esto genera estrategias efectivas de tratamiento de estas enfermedades de gran importancia epidemiológica, en los cinco continentes.

En el caso de la leishmaniasis se estima entre 12 y 14 millones de pacientes, a escala mundial, según reporta la investigación.

Este informe constituye una referencia de los hallazgos científicos y el avance de la ciencia en la Universidad de Oriente.

Se cita como ejemplo, el veneno de algunos escorpiones y serpientes que han demostrado un potente efecto inhibitorio sobre el crecimiento in vitro de las leishmanias y los tripanosomas.

Señaló que tuvieron la oportunidad de optimizar un sistema alternativo para la medición cuantitativa, rápida y confiable de la viabilidad de los parásitos en los modelos de estudio, para determinar el efecto de los venenos. Estos podrán ser utilizados de modo general para estudios similares con otros compuestos inhibitorios del crecimiento de estos parásitos.

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