Los Alerces: un parque para todo el mundo

Los alercesParque Nacional Los Alerces ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por Unesco, y de esta forma se suma a Los Glaciares, Iguazú y Talampaya que ya poseen dicha categoría.

En julio la Unesco declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad a una parte de las 263 mil hectáreas del Parque Nacional Los Alerces, ubicado en el oeste de Chubut, muy cerca de Chile.

¿El motivo? La presencia de un bosque de alerces que tiene miles de años y la belleza escénica del parque, con lagos de color cielo, ríos esmeralda y un ecosistema en un excelente estado de conservación y, en muchas partes, inexplorado. Con esta nueva categoría se espera que este parque nacional se posicione dentro de los destinos mundiales de naturaleza y comience a recibir más turismo, tanto internacional como nacional.

Como el vuelo llegó alrededor de las 4 de la tarde nuestro recorrido por esta comarca patagónica comenzó en Trevelin, conocido pueblo galés ubicado a menos de 30 km del Parque Nacional Los Alerces. Allí nos recibió Sergio, en la bodega Nant y Fall, que se destaca por producir un pinot noir de gran calidad en pequeñas cantidades (8.000 botellas por año). Recorremos los viñedos mientras Sergio nos explica lo complicado de producir uva en una zona con tanto frío pero cómo, gracias a la tecnología y a la dedicación, no solo lo han logrado sino que han recibido premios por sus vinos. Cuando nos hace probar directo del tanque de la bodega le damos toda la razón: ha logrado un pinot frutado pero con buen color y cuerpo, una delicia que se toma muy fácil.

Además del circuito de agroturismo este establecimiento es reconocido por brindar servicios para motorhome y, gracias a la fama que se fue forjando hace años, llegan turistas de todo el mundo que se recomiendan el lugar de boca en boca. “Nuestra tarea es resolverle lo cotidiano al visitante que viene en su motorhome”, dice Sergio, “que va desde conseguir una pieza específica para su vehículo por si se le rompe hasta recibir anteojos especiales que se olvidaron en su país de origen, pasando por garantizar buenos baños, wifi y agua caliente”.

Los Alerces fotos areas Jos Calo
Torta galesa.
La visita por Trevelin termina con un clásico de clásicos: merendar en una de las casas de té que rescatan la cultura y tradición galesa de los dulces y las tortas. Así, nos reciben con una mesa llena de platitos con manjares que se deshacen en la boca y que maridan perfectamente con el té fuerte y denso que hay en las teteras. La preferida es la torta galesa, con ese aroma a frutas y a licor, de cuerpo húmedo y color amarronado, y que según cuenta la historia nació al utilizar las cosas que quedaban en el barco que traía a los galeses a estas tierras, y que gracias a no tener leche duraba muchísimo tiempo en buen estado. Quizás también por eso es el souvenir por excelencia de los que visitan estas tierras.

Los Alerces

La segunda jornada nos encuentra, por fin, en el Parque Nacional Los Alerces, donde Mariela Gauna, del departamento de Uso Público nos cuenta: “Lo que busca la gente es el contacto íntimo con la naturaleza y la expectativa de conocer el alerzal milenario; algunos vienen a hacer yoga y contemplación y muchos otros a experimentar la aventura en un ambiente agreste”. Con respecto a la pesca nos explica que se utilizan diversas modalidades, y que se permiten hasta dos piezas de salmónidos por día y por persona. “La temporada va de noviembre a mayo y hay guías habilitados. Es obligatorio adquirir el reglamento y el carnet, que es el permiso de pesca, y se obtiene tanto en la intendencia del Parque como en las distintas proveedurías de la zona. Se puede sacar por el día, por un mes o por toda la temporada de pesca”.

Lorena López
weekend.perfil.com